Bancarrota hídrica amenaza a Guadalajara; expertos advierten que el daño podría ser irreversible

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La Zona Metropolitana de Guadalajara enfrenta una situación crítica que especialistas ya no califican como una simple crisis del agua, sino como una “bancarrota hídrica”, un escenario provocado por décadas de sobreexplotación y contaminación de los recursos hídricos, que ha reducido la capacidad natural de los ecosistemas para recuperarse.

El investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Arturo Gleason, especialista en sistemas hídricos, explicó que el término refleja la gravedad del problema, pues existe la posibilidad de que parte del daño ambiental sea permanente.

“Cuando se habla de crisis existe la posibilidad de restaurar lo que fue afectado; sin embargo, ahora debemos preguntarnos si todavía es posible recuperar lo perdido, porque algunos impactos podrían ser irreparables”, advirtió el académico.

Uno de los ejemplos más recientes de esta problemática es la distribución de agua contaminada por parte del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), organismo encargado del suministro en la metrópoli jalisciense.

Desde principios de este año, habitantes de diversos municipios comenzaron a denunciar alteraciones en la calidad del agua que llega a sus hogares. Las quejas se multiplicaron durante los últimos meses, obligando al Gobierno de Jalisco a reconocer la problemática y anunciar un plan hídrico para atender la situación.

No obstante, especialistas consideran que las medidas deberán ir más allá de acciones inmediatas, pues el deterioro del sistema hídrico es resultado de un proceso acumulado durante siglos.

La historia de Guadalajara muestra que la ciudad nació y creció gracias a la abundancia de sus fuentes naturales de agua. Tras su fundación definitiva en febrero de 1542, la población se abastecía del río San Juan de Dios, así como del río Atemajac y de manantiales emblemáticos como Agua Blanca, Agua Azul, San Andrés, Mexicaltzingo y Los Colomos.

Con el paso del tiempo, el crecimiento urbano, la contaminación y la extracción intensiva transformaron ese patrimonio natural hasta convertirlo en una de las principales preocupaciones ambientales de la entidad.

Expertos coinciden en que la recuperación de los cuerpos de agua requerirá inversiones de largo plazo, políticas públicas sostenidas y un manejo integral del recurso, ya que el deterioro actual representa un riesgo para el abastecimiento de agua de millones de habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara.